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Los Mochis

Pandemia de Covid-19 intensifica crisis de ansiedad: neuropsiquiatra de Los Mochis

El neuropsiquiatra Héctor Hubbard destaca que el 60 por ciento de la población en México sufrió crisis de ansiedad relacionada a la pandemia de Covid-19

Por María de Jesús Estrada

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Sinaloa.- La pandemia provocada por la Covid-19 a nivel global intensificó las necesidades de atención por trastornos y crisis de ansiedad, donde entre un 60 por ciento de la población, al menos en México, tuvo algún síntoma de ansiedad en estos últimos dos años y, de estos, casi el 30 por ciento tuvo alteraciones, consideró el neuropsiquiatra de Los Mochis, Héctor Hubbard Beltrán.

Los problemas de ansiedad impactaron principalmente a aquellas personas que estaban en dinámicas y comenzaron un confinamiento, dijo el especialista, por lo que se presentó más en adultos jóvenes y adultos mayores.

“En los niños no afectó tanto porque sus actividades son diferentes, son semipasivos y los adultos tienen más tendencia a la cotidianidad (casa-trabajo-casa) y no tienen tantas dinámicas de placer que los haga crecer como seres humanos, entonces entran en encuadres de lo ordinario; mientras que los niños pueden seguir jugando, viendo la tele, y con esta generación también muy apegada a la tecnología, eso les ayudó un poco”.

Entrevistado en el marco del Día Mundial de Salud Mental, el especialista resaltó que en esta materia los principales diagnósticos son: en primer lugar, los trastornos de ansiedad, el número dos tiene que ver con trastornos depresivos y el número tres con el uso y abuso de sustancias adictivas. El cuarto más común, dijo, es déficit de atención con hiperactividad, diagnosticado principalmente en niños y niñas, quienes van a tener grandes problemas: trastornos conductuales y afectivos.

“Estos niños requieren de movilidad, de atención, y no fueron atendidos durante la pandemia porque estuvieron en casa y todavía no sabemos qué pasará o adónde nos va a llevar, porque la atención debió ser frecuente y ya tienen dos años sin respaldo y sin apoyo y no sabemos hacia dónde nos va a llevar”.

Héctor Hubbard Beltrán, neuropsiquiatra. Foto: Debate

Afectación

Hubbard Beltrán resaltó que los principales criterios para ver cómo estamos en salud mental es la funcionabilidad y calidad de vida, y la pandemia vino a afectarnos en estos dos pilares.

“La pandemia provocó que tuvieras un problema emocional o aumentar el consumo de sustancias, y no es un problema propio de la localidad, sino que se presentó a nivel estado y a nivel nacional. Si algo nos dejó la pandemia, fue esa pregunta de cómo estamos en salud mental”.

No hay ningún Gobierno del mundo, agregó, que esté preparado para enfrentar esta situación. La salud mental, de manera ancestral, siempre ha tenido una dificultad en cuanto a los apoyos y todo tipo de recursos que se canaliza para ello, y no se cuenta con la estructura.

“En Sinaloa se cuenta con un solo hospital psiquiátrico y está muy pequeño. Hay muchas entidades sin hospital y se sobrecarga a unos cuantos, pero no es una condición estatal, es un problema mundial de cómo el tema de salud mental no ha sido una prioridad, lamentablemente, desde siempre”, opinó.

Ante los problemas que se presentan en esta pandemia, dijo, quienes se consideran afectados pueden acudir a un psicólogo o solicitar apoyo en su sistema de salud pública, porque, aunque limitado, las instituciones públicas cuentan con atención de salud mental. “Limitado en comparación con la gran necesidad de atención que se tiene”, aclaró.

El neuropsiquiatra resaltó que uno de los grandes retos es cómo hacerle para incentivar la atención de salud mental, así como la educación para acabar con el estigma y discriminación de las enfermedades mentales, el diagnóstico, tratamiento oportuno y la rehabilitación.

El 60 por ciento de la población nacional presentó algún cuadro de ansiedad durante pandemia. Foto: Debate

Equilibrio

“La salud mental tiene que ver con equilibrios, tiene que ver con quiénes somos, hacia dónde vamos y qué es lo que nos hace feliz, aparte de comer bien, dormir bien, hacer ejercicio y estos autocuidados que debiéramos tener, puesto que la salud mental se asocia con el bienestar, lo que soy como persona, mis habilidades y el hecho de que no solo es un regimiento personal, sino que, posteriormente, cómo hacerle para que las personas que están a mi alrededor también crezcan junto conmigo”, explicó.

Dijo que para enfrentar los problemas de ansiedad y otros tipos de trastornos de salud mental en pandemia se debe tener un sistema ordenado, dinámicas ordenadas, espacio social, espacio laboral, espacio intelectual y con la pareja, así como qué hacemos para no perder esos ritmos.

Factores

Lamentablemente, las cuestiones económicas, como la pobreza y pobreza extrema, son factores para la presencia de trastornos mentales, consideró el especialista, quien señaló que así lo demuestran diversos estudios de salud mental.

“Estudios científicos han demostrado que la pobreza es un factor para la intensificación; y el hecho de que muchas familias ya no pudieron tener trabajo o muchos niños ya no pudieron seguir sus clases, eso se va a hacer muy evidente porque el nivel socioeconómico en muchas familias sí decreció y ahí va una correlación”, dijo el especialista.

Pese a los graves problemas de salud mental que pudo desencadenar la pandemia, cabe destacar que la tasa de suicidios o pensamientos suicidas disminuyeron, según diversos estudios de psiquiatría a nivel nacional.

“Un estudio de este año sobre psiquiatría habla que el número de suicidios del 2000, hasta hace dos años, fueron creciendo, pero con la pandemia disminuyeron. Hay varias hipótesis, puesto que la catástrofe, en muchas ocasiones, hace ver que el problema que tienen no es tan grande con lo que están sufriendo los demás, ver cómo familias enteras perdieron a sus seres queridos, ver cómo el vecino estuvo en Terapia Intensiva, cómo el cuñado perdió el trabajo y a veces ese tipo de circunstancias hace que las personas que tienen mucho dolor abran un poco su mundo hacia afuera y que hagan como un equilibrio con lo que es más fuerte y lo que no pueden controlar, y quizá es un momento de solidaridad y de apoyo. Ha habido un decremento en todos los estudios realizados”.

Nueva normalidad

Por su parte, Jesús Mario Mancillas Peñuelas, director del Instituto de Investigación, Capacitación y Psicoterapia de Los Mochis, dijo que, a pesar de que las últimas semanas se han escuchado las frases de “regreso a clases” y “nueva normalidad”, se siguen escuchando también las palabras “duelo”, “ansiedad” y “tristeza”, lo que quiere decir que, a pesar de que las cosas van cambiando, estas últimas tres se siguen manteniendo.

“Cuando hablamos de salud mental, también hablamos de la habilidad que tiene el ser humano para adaptarse a las circunstancias que la vida le va presentando, y en este momento estamos en un cambio, donde ya algunas universidades están por iniciar clases y algunos de educación básica ya iniciaron, y este cambio vuelve a provocar en nosotros ansiedad, angustia, depresión, tristeza y los duelos que ya vamos cargando con todo esto que está pasando. Pero si como seres humanos tenemos la capacidad de adaptarnos y sacar lo mejor que podemos de aquello que está ocurriendo, entonces decimos que estamos equilibrados; pero si nos quedamos en el pasado, si nos quedamos renegando del presente y si nos quedamos dudando del futuro, entonces estas enfermedades psicológicas van a seguir presentes en todos nosotros”, explicó el psicoanalista adscrito al departamento de psicología de la Universidad Autónoma de Occidente (UAdeO).

Consideró que las palabras “trabajo” y “confinamiento” o “escuela” y “confinamiento” pueden ser contrastantes, pero también pueden ser equilibrantes, puesto que el confinamiento vivido con la pandemia nos llevó a cambios de vida y a estar en espacios reducidos y a convivir con personas con las que casi no convivíamos, que era la familia, y eso fue un shock grande para algunos, a quienes provocó niveles de ansiedad muy grandes.

“Ahora nos tenemos que habituar nuevamente a pasar un horario en el trabajo cuidándonos y protegiéndonos nosotros y a los demás, y entender esos conceptos es saber que es algo nuevo, y que lo nuevo tiene ventajas, pero también limitaciones”.

Impacto en los niños

En el caso de los niños, dijo, aprenden de los adultos. Si los adultos se dejan llevar por la ansiedad o angustia y comienzan a platicar con otros adultos sobre lo malo que es volver a la normalidad, entonces los niños se angustian y comienzan a vivir esa ansiedad o angustia, tal como lo están viviendo los adultos.

“Los adultos deben evitar ese tipo de conversaciones frente a los niños. Si ellos se sienten angustiados, deben verlo con un profesional o apoyarse en amigos para poder salir de ello, pero no hacer esos comentarios frente a los niños; al contrario, con ellos deben llenarse de entusiasmo para lo nuevo que van a vivir, enseñarles a protegerse a través del cubrebocas, sana distancia y enseñarles a vivir esta nueva normalidad como algo que estará por mucho tiempo, quizá, pero que es disfrutable. Y en lugar de decirles ‘cuídate’ cuando salen a la escuela, es decirles que disfruten el día de escuela”.

En caso de que el niño presente momentos de ansiedad muy fuertes, entonces lo recomendable es canalizarlo con un profesional, consideró.

Finalmente, Mancillas Peñuelas exhortó a la ciudadanía en general a vivir el presente y a aprovechar la vida.

“Que nos permitamos vivir lo que se está presentando. Si perdemos el tiempo renegando del pasado, si perdemos el tiempo visualizando un futuro que quizá nunca aparezca, entonces no vamos a vivir. La clave más importante para tener una salud mental es comenzar a vivir en este momento, a disfrutar lo que la vida nos presenta, bueno o malo, aprender a vivir con ello y a seguir creciendo, para nosotros y para los demás, centrarse en el presente y disfrutarlo es la clave para poder estar bien. Si estamos esperando que las cosas estén bien para ser felices, entonces nunca lo vamos a ser”.

10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental

El 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, habrán pasado más de 18 meses desde el inicio de la pandemia de covid-19, informa la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su página oficial. En algunos países, la vida está volviendo a una cierta apariencia de normalidad; en otros, las tasas de transmisión e ingresos hospitalarios siguen siendo elevadas, lo que perturba la vida de las familias y las comunidades.

El Día Mundial de la Salud Mental está organizado por la Federación Mundial de Salud Mental y respaldado por la OMS. El evento refleja el compromiso mundial de concienciar sobre los problemas de salud mental y movilizar el apoyo a la salud mental.

En vísperas de este día, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó una campaña en las redes sociales para concienciar sobre la carga continua que la pandemia de Covid-19 supone para la salud mental de los trabajadores de salud de primera línea, invitándolos a compartir sus historias y estrategias para gestionar y afrontar mejor este desafío añadido. 

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La campaña salud mental denominada Cuenta tu Historia recopilará historias escritas y en video de trabajadores de salud de las Américas a través de Twitter, Facebook e Instagram, que se recopilarán y difundirán a través del sitio web de la OPS y de sus canales en redes sociales hasta finales de año. 

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