Selecciona tu región
Opinión

Claudia Sheinbaum: un proyecto presidencial con sello sinaloense

EL ANCLA

Por Luis Enrique Ramírez

-

A su “destape” siguió el de su novio, en pleno Grito de Independencia. Claudia Sheinbaum Pardo, recordemos, fue ovacionada con el grito unánime “¡Pre-si-denta!” en el Auditorio Nacional el 1 de julio, durante el acto oficial de Morena para celebrar el tercer año del triunfo electoral del primer mandatario de la nación, Andrés Manuel López Obrador, quien la mencionó a la cabeza de una lista de posibles sucesores. La expresión coral de apoyo morenista se ha repetido en posteriores actos, y no hay duda: la jefa de Gobierno de la Ciudad de México es la carta de AMLO para 2024.
Acostumbrada a ser seguida con lupa desde entonces, Sheinbaum cada vez se nota más segura en sus apariciones públicas, dueña de la escena y hábil ante los reflectores.

La noche del 15 de septiembre en la Ciudad de México, la atención se centró en el balcón presidencial, pero también en otro, al lado, que los comentaristas denominaron “el de los presidenciables” y era ocupado por tres parejas, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López con sus señoras esposas, y Claudia, que robó cámara con su sonrisa y su misterioso acompañante. 

Las redes sociales enloquecieron hasta volverlo tendencia. “¿Quién es?”, se preguntaban todos; pronto se filtró el nombre, su perfil profesional y lo que ella confirmó el domingo: son novios. 

Aquí agregamos que es sinaloense. El doctor en ciencia física Jesús María Tarriba Unger proviene de dos de las familias más reconocidas de nuestro estado, un antiguo linaje de agricultores, aunque él y sus hermanos (nacidos entre Culiacán y Mazatlán, donde finalmente quedó asentado su hogar) se han dedicado a profesiones diversas: María, escritora, actriz y maestra de teatro recientemente fallecida en el puerto, perteneció a las altas esferas intelectuales y su primer esposo fue Christopher Domínguez Michael, discípulo directo de Octavio Paz; Jaime fue, durante la década pasada en Culiacán, titular de la Unidad Estatal de Aserca, hoy Segalmex; Miguel dirige una agencia de seguros en Mazatlán y Carlos una firma de diseño en CDMX.
Jesús María es especialista en riesgos financieros del Banco de México. Lleva el nombre de su abuelo, don Jesús María “Chuma” Tarriba Echavarría (qepd) y bautizó igual a su primogénito, de apellidos Tarriba Rojo. Una familia de tradiciones, pues, al igual que la de Claudia, en su caso bajo el judaísmo.

Ambos son divorciados. Ella, desde hace cinco años del académico y activista de izquierda Carlos Imaz, con quien procreó a su hija Mariana. 

En 2017 se reencontró en Facebook con su novio de juventud, compañeros de aula en el Instituto de Ingeniería, ya también separado. Fue así que, 32 años después, reanudaron su relación sentimental, que ella manejó con la discreción que la caracteriza hasta el pasado miércoles, para confirmarlo de propia voz hace tres días, al ser cuestionada al respecto durante el Diálogo Circular con habitantes de la CDMX, en el marco de su Tercer Informe de Gobierno. “Estoy muy contenta, enamorada, es una gran historia”, confesó con visible rubor.

De consolidarse su proyecto como candidata presidencial de Morena, Claudia Sheinbaum tiene garantizado el apoyo de la sociedad sinaloense, pues la familia de su novio se dispersa por todo el estado, su tío el líder hortícola Luis Sáenz Unger, por ejemplo, reside en Los Mochis, mientras que en Culiacán está su primo Manuel Tarriba Urtuzuástegui, secretario estatal de Agricultura, hasta hace cuatro meses y expresidente de la AARC y de la Caades, por mencionar solo un par de nombres.

Respecto a la cuenta de Jesús María en Facebook ni la busque, la eliminó la misma noche del Grito, seguramente presa del “pánico escénico”.

Síguenos en
Más sobre este tema