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Opinión

Quirino, llamado a detonar la inversión española en México

EL ANCLA

Por Luis Enrique Ramírez

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Contra lo que pregonan las lenguas viperinas (voces limitadas a la vulgaridad de la grilla), la titularidad de las embajadas, en México y en todo el mundo, no ha sido nunca privativa de miembros del Servicio Exterior. En décadas pasadas, el rango de embajador fue regularmente asignado como distinción a hombres y mujeres célebres por su contribución a las letras: Amado Nervo, Alfonso Reyes, Octavio Paz, Rosario Castellanos, Carlos Fuentes, entre otros.

Ello, dado que anteriormente la misión diplomática mexicana en otros países se centraba en el intercambio cultural y actos de buena voluntad para fortalecer la relación bilateral. Lo mismo ocurría en otros países, incluido Estados Unidos, que en 1981, por citar un ejemplo célebre, envió como embajador en México a una estrella cinematográfica de Hollywood, John Gavin, por sus cercanos lazos artísticos con nuestro país. Con el auge del comercio internacional, en las décadas recientes abundan en nuestras embajadas, junto con los diplomáticos de oficio, especialistas en economía, en derecho internacional y en ciencia política, al igual que parlamentarios de carrera y profesionales del servicio público con experiencia en el Poder Ejecutivo: expresidentes y exgobernadores.  Ello, dado que en la época actual un embajador atiende asuntos de índole política, económica, financiera, comercial, militar, turística y cultural, amén de los propiamente diplomáticos. En la pandemia, valga subrayar, la Secretaría de Relaciones Exteriores, con Marcelo Ebrard a la cabeza y por medio de las y los embajadores, ha jugado un papel central para el acceso de los mexicanos a las vacunas.  La expertise de Quirino Ordaz Coppel en materia de gestión no ha pasado desapercibida para el presidente Andrés Manuel López Obrador, al igual que su habilidad política en la resolución de diferencias y, sobre todo, la facilidad con que ha logrado atraer inversión extranjera en el ramo hotelero en las dos más recientes ediciones de la Feria Internacional de Turismo de Madrid. Otro ramo de inversión española que ha florecido en México es el bancario. Quirino es uno de esos políticos que no necesitan carrera diplomática para manejarse como pez en el agua en el campo de las relaciones exteriores. Es un hombre de mundo con amplia cultura, domina idiomas y, sobre todo, es una persona bien intencionada, que trabajará por el bien de México.

MAZATLÁN, CUNA DIPLOMÁTICA. Por cierto, Carlos Velázquez revela en su sitio Sinaloa que, después de Genaro Estrada, hubo otro mazatleco embajador en España: el finado legislador federal priista y cofundador del PRD Rodolfo González Guevara, de 1983 a 1987. Por otro lado, se reporta el exdiputado federal José Luis Leyson Castro para recordarnos que otro mazatleco ilustre, José Ángel Pescador Osuna, fue cónsul general de México en Los Ángeles, California. Agrega dos nombres más a la historia de diplomáticos sinaloenses: Carlos Flores Vizcarra, cónsul general en Phoenix, Arizona, y en Carolina del Norte, en donde tuvo como vicecónsul a su hijo, José Luis Leyson Díaz.

Otro dato que rescata Carlos Velázquez es que Francisco Labastida había concluido su Administración gubernamental en 1992, cuando fue nombrado embajador en Portugal. Es así que Quirino será el segundo gobernador de Sinaloa y el tercer mazatleco que alcanza una embajada.

Por lo pronto, hoy por la noche, Ordaz Coppel dará su último Grito de Independencia como gobernador. Dentro de un año lo volverá a dar como embajador, en la sede diplomática de nuestro país en España: una elegante y austera casona ubicada en Carrera de San Jerónimo 46, en Madrid. ¡Viva México y olé!

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