Selecciona tu región
Opinión

Sentido común

EDUCACIÓN, HOY

Por Marcos Miranda Gil

-

El sentido común, esa capacidad para juzgar razonablemente las situaciones de la vida cotidiana y decidir con acierto, es en ocasiones, el menos común de todos los sentidos. Es, como todas las capacidades humanas un camino por recorrer, una experiencia por vivir y una práctica por cubrir. Nosotros lo cultivamos o lo abandonamos. Nos damos cuenta de su importancia casi siempre después de que los resultados de nuestras acciones nos gritan en la cara que de nueva cuenta nos olvidamos de lo elemental y el error se repite como lluvia de verano o como canto de pájaros en primavera. Por ausencia de sentido común se presentan desde tragedias irreversibles hasta hechos absurdos o chuscos. Todos hemos sido rehenes de su ausencia temporal e inolvidable y hemos sido víctimas también en más de una ocasión de las consecuencias propias de decisiones atropelladas, impulsivas, emocionales o temerarias. Pretender ser educado sin leer lo suficiente o sin practicar la educación; aspirar a una meta sin empeñarse en conseguirla; descansar sin estar cansado; querer que de la noche a la mañana llegue el cambio definitivo en todo etc., etc., son, desde el mismo planteamiento, simples ejemplos de ausencia de sentido común y un vivo reflejo de lo inútil que es soñar despierto y caminar dormido. En estos días en que el sentido común nos puso en alerta de supervivencia, es preciso recordar que cualquier medida de prevención dictada por una comunidad científica experta en asuntos de salud es mejor que cualquier exposición dictada desde el temor. Autoprotegerse, por ejemplo, es un sencillo ejemplo de sentido común. 

Síguenos en