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Opinión

Confirmado: Robles es una presa política

ITINERARIO POLÍTICO

Por Ricardo Alemán

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Aquí lo dijimos desde el momento en que fue encarcelada violando la propia Constitución.

Dijimos que el encierro ilegal de Rosario Robles no era otra cosa que una venganza presidencial.

Y también dijimos que esa venganza, al mejor estilo de una dictadura, convertía a la señora Robles en la primera presa política del gobierno tirano de López Obrador.

Y, en efecto, la noche del miércoles 20 de octubre del 2021 se confirmó que, por consiga y por presiones políticas dictadas desde Palacio, seguirá presa la exjefa de Gobierno del antiguo Distrito Federal.

¿Y por qué se confirmó que es presa política?

Porque el juez Alejandro Villar Cervantes hizo caso omiso de un amparo, otorgado por el Noveno Tribunal Colegiado Penal, cuyos integrantes resolvieron por unanimidad que la señora Robles había sido encarcelada de manera ilegal y violando la Constitución.

Sin embargo, el mismo juez Villar Cervantes argumentó que existían irregularidades en el juicio, que la familia de Robles contaba con recursos económicos para facilitar la fuga de la exsecretaria de Estado y que, a pesar de su deteriorado estado de salud, debía seguir su proceso en prisión preventiva.

Es decir, por consigna y con argumentos que incluso desataron la risa de algunos de los presentes, el juez de la causa determinó mantener presa a la señora Robles, a pesar de que su detención fue ilegal y violatoria de la Constitución. 

Vale recordar que Rosario Robles fue enviada a prisión el 13 de agosto de 2019, a pesar de que el presunto delito por el que se le acusa no amerita prisión preventiva, ya que no se considera como delito grave. 

Sin embargo, mediante una “chicanada”, el juez Felipe Delgadillo Padierna –sobrino de Dolores Padierna–, falsificó una licencia de conducir y con el argumento de que la señora Robles podría darse a la fuga, ordenó la detención. 

Hoy la historia se repite y se confirma que desde Palacio se mueven los hilos para continuar con la venganza de López Obrador; una vendetta que descarga todo el peso del poder presidencial contra una mujer que es tratada con el odio digno de un tirano
Y es que resulta aterrador el contraste entre el trato preferencial que desde Palacio se le otorga a un criminal confeso, como Emilio Lozoya, y la sevicia contra Rosario Robles, a quien no le han podido probar nada y cuya salud se deteriora día a día, a causa de la injusta detención.

Lo cierto es que para los conocedores de los delirios vengativos de López Obrador no sorprende la sevicia enfermiza lanzada contra la señora Robles y seguida por fiscales y jueces serviles al poder presidencial.

Lo sorprendente, en todo caso, es la miseria humana de muchos de los que se decían cercanos a Rosario, empezando por López Obrador, quien se valió de la generosidad de la señora Robles para meterse a la política y al primer círculo del entonces “mandón” del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas.

Muchos de ellos, empezando por López, no salían de la casa de Robles, en espera de los favores de Cárdenas y de los mandones del otrora prometedor partido “negroamarillo”.

Y es que desde los tiempos en que fue jefa de Gobierno, sustituta de Cárdenas en el antiguo DF, la señora “Rosario” –como todos la conocían de manera coloquial–, hizo todo para que en la elección del año 2000 el ganador fuera el PRD y su candidato, López Obrador.

Pero también es cierto que los hombres y las mujeres del gobierno de Peña Nieto dejaron sola a Rosario.

Parece que todos salieron huyendo para no correr la misma suerte que la exsecretaria de Estado y para alejarse de la pulsión vengativa de un presidente que día a día deja al descubierto su verdadero rostro: el de un tirano vengativo.

Y, claro, AMLO cree que manda un mensaje ejemplar a la clase política de todo el país –mensaje sobre el poder de la venganza–, cuando en realidad el presidente muestra su verdadera estatura política: la miseria humana.

Al tiempo. 

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