Policíaca

Paola Nereyda y Erandi Abigaíl son halladas culpables del feminicidio de Lidia Andree en Culiacán

Por Martin González

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Sinaloa.- El de culpables de feminicidio, era un fallo esperado. Paola Nereyda y Erandi Abigaíl lo asumen tranquilas. La defensa no objeta la decisión.En la Sede Regional de Justicia Penal Acusatoria y Oral Centro, las muchachas escuchan de nuevo la relatoría de los hechos que las tienen en la silla de los acusados.

El ambiente

Cola de caballo, tenis y mezclilla, es su indumentaria. Custodiadas por sus abogados defensores en el trance que les trastocó la vida por asesinar a Lidia Andree el 1 de julio de 2020, en la ciudad de Culiacán, Sinaloa.

Lidia Andree observa desde las playeras de sus familiares, en sus 20 que cumpliría. Paola se mantiene quieta. Susurra de vez en cuando al oído de su defensa. Erandi Abigaíl muestra un desasosiego imperceptible. De vez en vez, voltea a sus espaldas en busca de sus familiares.

Una policía procesal se mantiene alerta. La juez de Control hace la relatoría. Hechos y nombres de los involucrados. “La sacaron desaliñada...”, expresa.

El robo de unas alhajas, el motivo. Lidia Andree, conducida a una vivienda en Las Quintas, donde tres hombres con radios portátiles la golpearon. “Para pedo, wey...”, diría Paola a la dueña de las joyas. El “pedo” no paró.

Golpeada y encajuelada en un Toyota Corolla gris la llevaron a la colonia El Barrio y ahí le prendieron fuego. El 2 de julio, fue encontrado su cadáver calcinado. 12 días después, reconocida.

Lidia Andree, desde el estampado de las playeras de sus familiares, presencia la audiencia para el fallo. Paola inclina su cuerpo hacia su defensa. Erandi voltea hacia atrás en busca de sus familiares. La juez continúa la relatoría.

Los nombres de los involucrados son un marasmo. Un santoral desperdigado que confunde y que se reduce a Paola y Erandi en la silla de los acusados.

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“Para pedo, wey...”. El “pedo” no paró. Explotó. Acabó una vida y condenó dos. Paola Nereyda y Erandi Abigaíl, escuchado el fallo, se ponen de pie. Erandi voltea y busca un apoyo con su mirada. Lidia Andree las observa desde el estampado de las playeras que visten sus familiares. Las mira desaparecer tras la puerta para siempre jamás...

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